CAZADORA
Camino solitaria por la oscuridad de la noche pasando desapercibida entre la multitud. ¡Jóvenes y menos jóvenes!
Todos se divierten sin pensar en el mañana, viernes de madrugada la mejor hora de caza.
Bajo la luz tenue de los luminosos de las discotecas, bares, club de alterne y en oscuros callejones, busco y elijo mis victimas.
Creen lo tienen todo controlado, hasta su forma de vivir.
¿Todo controlado?, pobres ilusos
No ven más allá de su imaginación, los pocos que llegan a ver su realidad, no creen que yo me pueda interesar por ellos.
No se dan cuenta que yo soy la cazadora, la gran cazadora.
Elijo a mi presa y no la suelto hasta conseguir mi trofeo.
No es muy difícil la caza cuando creen que el consumo de las drogas – es algo “arriesgado y peligroso”, y que los beneficios superan a los riesgos. Considerando que los riesgos son algo inevitable en la vida y que el consumo de drogas se puede hacer de forma “controlada “
El riesgo a las drogas no es disuasorio porque una sobredosis, o un accidente, es algo que consideran una posibilidad remota y una “lotería” que no les va a tocar a ellos.
No se dan cuenta que soy yo la que reparte la “lotería” y decido quien va a ser el agraciado.
Solo intuyen que estoy cerca si hay hábito o adicción, aunque dicen que “controlan”.
¡Ilusos!, no os dais cuenta que soy yo la que “controlo”
Mi táctica de caza es infalible, les hago sentir intriga, ser más divertidos, más animados y con mayor aguante. Cocaína, pastillas, hierba qué más da. Ninguno se resiste.
Como elijo mi presa es otra cuestión, la presa debe de ser fácil, ella se encargara de buscarme más presas, debe de ser solitaria pero con un grupo de amigos del que será el líder, todos necesitan estar integrados en el grupo.
Yo ya repartiré la “lotería” y decidiré a que agraciado me llevo, les dejare que crean que lo tienen controlado ¡pero bajo mi control!
Las presas son diferentes.
Están los “retraídos o cautos” que rechazan el riesgo, alguno cae en mis redes.
Los intrigados que quieren experimentar con cierta seguridad, tengo que tener paciencia con este grupo, darles confianza, cebarlos. Me gusta advertir mi presencia, le da más intriga a la caza y decido llevarme a uno de ellos en ocasiones.
Los ” que consideran que en la vida hay que probar de todo” estos son los más audaces.
Los “contradictorios”, que rechazan el riesgo aunque no consideran arriesgadas las drogas.
Reconocer a la presa es sencillo, solo hay que mirarles, observarles y cebarles.
La obsesión de la presa, su única obsesión es de cebarse, empleara gran parte de su tiempo, de su energía para conseguir su dosis, pensara y vivirá para conseguir la droga.
Aquello que no sea droga y no esté relacionado con su adicción pasara a un segundo plano, sin interés.
Pobres tontos e ingenios, no saben que yo soy la cazadora, la controladora, la MUERTE.
JVilas


WEB DE JUAN VILAS




La ceguera eterna de la inexperiencia es la mejor aliada de la cazadora. Ojalá algún día esa ceguera se cure.
Un abrazo